
Sin embargo, esto cambiaría radicalmente el pasado 10 de diciembre de 1706, día en que el mundo fue impactado con la terrible noticia de la muerte del “viejito pascuero”, hecho que podría marcar el fin de la posmodernidad e introducirnos en un nuevo periodo de la subjetividad que denominare provisionalmente “postposmodernidad”. Con la muerte del viejito pascuero, o dicho de otro modo, con la muerte del falo que representa la figura del padre (de la patria) el devenir de la subjetividad latinoamericana es introducida a una nueva falta navideña que se suma a las antiguas carencias festivas de nuestro continente a saber, la falta de nieve, de pinos, de muerdagos, de ^.^, de calabazas, de pavos, de azúcar, de flores, de muchos colores y de la sustancia X que casualmente se perdió. Esta nueva falta o caída si se quiere desde la tradición occidental judeocristiana (católica apostólica romana y tu hermana) ha ocasionado una fuerte división en la sociedad chilena y puesto en peligro la transacción a la democracia.
En este punto el lector podría preguntarse ¿Y que tiene que ver esto con las tradiciones Posmosiconaliticas? Evidentemente mucho, si consideramos que dicha división de la sociedad chilena es una división de base cero y que además dicho cero es uno a la izquierda:

Hemos elevado intencionalmente esta división al cuadrado puesto que según nuestra hipótesis, que ha sido apoyada por una gran cantidad de investigaciones empíricas, la raíz de la pospostmodernidad se encuentra en la división de la unidad nacional por este cero a la izquierda:

Como toda división por cero presenta la particular característica de ser indeterminada podemos por lo tanto decir que postposmodernidad ha sido determinada a la indeterminación por la particularidad de su origen. En este momento es en el cual el ser humano alcanza la verdadera y absoluta libertad (tal como lo habían profetizado las monedas de diez pesos durante el gobierno del viejito pascuero), por tanto es en esta navidad donde todas las potencialidades de hombre latinoamericano se realizan en la perfección de la sopaipilla. Ahora queda claro porque miles de personas salieron a celebrar en las grandes alamedas, la muerte del viejito pascuero: Celebraban porque habían descubierto el verdadero sentido de la navidad, a saber, el surgimiento de la postposmodernidad.
¿Y que va a pasar con los regalos y el consumismo que le daban sentido a la vieja navidad? Para responder de manera satisfactoria a esta pregunta sin que esto implique una contradicción con el espíritu postposmoderno y sin tener que renunciar a nuestras tradiciones capitalistas propongo que se analice la muerte del viejito pascuero de la misma forma como se le trato en vida, es decir, debemos concluir que no nos acordamos pero no es cierto que haya muerto y si es cierto, no nos acordamos.
El mar es azul y bonito.